Nuestra
identidad

Una historia apasionante

HISTORIA
DE ELS
PORTS

“Els Ports esconde en sus montañas, ríos y valles, en sus pueblos, en sus calles y edificios, así como en la mirada y forma de ser de sus habitantes, un legado que ha ido forjando su identidad. Paseando por estas tierras, el visitante podrá recorrer todas las etapas de la historia, respirar el ambiente en el cual vivieron dinosaurios, artesanos, reyes, nobles, pastores, guerrilleros y otros personajes de leyenda”.

DINOSAURIOS
CRETÁCICO

Tierra de frontera, cruce de caminos, de confluencia de gentes y culturas. La aventura de su historia comienza en el Cretácico, etapa en la que sus montañas eran pequeñas colinas al lado del mar y su flora y fauna respondían a una etapa climática y geológica en la que convivieron especies ya extintas. Los testimonios de esta época son la gran cantidad de restos fósiles de dinosaurios que han pervivido hasta la actualidad en las tierras arcillosas de la comarca, entre los que destaca el Iguanodon, así como restos de fauna marina y algas calcáreas. Merece especial mención el reciente descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio, único en el mundo: el Morelladon beltrani.

ARTE RUPESTRE
NEOLÍTICO

Tras la desaparición de los dinosaurios, y a lo largo de los milenios que les sucedieron, hubo importantes cambios climáticos, que produjeron el retroceso de la costa hasta lograr las extraordinarias formaciones geológicas que constituyen las montañas de Els Ports. A través de sus tierras, pasearon los primeros grupos humanos del Paleolítico, dejando las huellas de su cultura material, como puntas de flecha, percutores, cuentas de collar, cerámica, y algunos restos de habitaje, y, con la entrada del Neolítico, los ríos, parajes, flora y fauna que les envolvía inspiró a los primeros artistas, que pintaron en abrigos rocosos las extraordinarias pinturas rupestres de estilo levantino, ajenos a la trascendencia histórica y cultural que adquiriría su legado.

 

La Edad de los Metales supuso un período de grandes cambios y avances culturales, en el cual se acentuó la característica que más identifica a esta tierra: el continuo trasiego de personas provenientes de lugares lejanos. Los pies de los pastores recorrieron montañas y valles, sus rebaños bebieron en nuestros ríos y sus sabios ojos analizaron los caminos por los que ya habían empezado a caminar personas desde siglos atrás, comunicando las tierras del interior con la costa.

IBEROS
ROMANOS

El nomadismo de etapas anteriores, fue evolucionando hacia el sedentarismo, lo que supuso el establecimiento de pequeños núcleos poblacionales en las cumbres de las montañas. Los iberos construyeron torres vigía y empezaron a defender su territorio, Ilercavonia, cuya capital, Bisgargis, nombrada por Ptolomeo, ha sido tradicionalmente situada en nuestras tierras. En medio de todos los núcleos que poblaban y controlaban la tierra, un pequeño asentamiento fue adquiriendo importancia a escala territorial y con la llegada de los romanos se consolidó como capital administrativa de un extenso territorio: Lesera, único núcleo urbano de esta época descubierto en toda la provincia castellonense.

 

Su final llegó de la mano de una gran crisis, que a lo largo del siglo III estableció un nuevo sistema de poblamiento rural, disperso en el territorio.

LLEGADA DEL
ISLAM

Una época de incertidumbre, de ir y venir de gentes de territorios lejanos fue marcando los valores que contienen las tierras de Els Ports, un lugar en el cual la confluencia de gentes de lugares y culturas diversas, de convivencia, de lucha por sobrevivir en un territorio agreste. Suevos, vándalos, alanos y visigodos recorrieron estas montañas, hasta la llegada del Islam en el año 714, hecho que supuso un cambio radical en la lengua y costumbres de la zona.

 

Es en esta época cuando se empieza a generar la conciencia de unidad territorial, la asimilación de unos límites que respondían a una tierra con valores compartidos y señas de identidad concretas, el territorio que actualmente compone la comarca de Els Ports.

1232
RECONQUISTA

El caballero Blasco de Alagón, Mayordomo Mayor del rey Jaime I conquistó la zona y le otorgó una legislación especial, el “Fuero de Sepúlveda y Extremadura”, que respondía a la especial consideración en que el rey y sus súbditos tenían respecto a Morella y las aldeas que pasaron a depender de ella, concretando todo el sistema de usos, costumbres y su regulación a través de “Els Establiments”.

MONASTERIO DE BENIFASSÀ

El rey Jaume I autorizó la fundación de un nuevo monasterio en 1233, en el castillo llamado por los musulmanes de Beni-Hazá. Desde entonces y hasta 1836, cuando se promulgaron las leyes de desamortización de Mendizábal, la historia de la Tinença de Benifassà giró entorno al monasterio, bajo la égida de la Orden del Císter, representada por los abades. Estos ejercieron las funciones de señores territoriales y se ejerció un dominio señorial sobre los pueblos y masías.

ESPLENDOR
MEDIEVAL

Así, en la Edad Media se encuentra el germen de las poblaciones que hoy conocemos, una época en la cual se construyeron los palacios los nobles que acompañaron al rey Jaime en su conquista, o en la posterior repoblación, en la que se otorgaron las concesiones de molinos y hornos que aún en la actualidad cuecen el pan y las pastas que consumen vecinos y visitantes. El rico patrimonio palaciego nació del enriquecimiento de aquellos pioneros en el comercio de la lana, la seda o el azafrán, productos que se exportaban a Italia y que fueron apreciados y alabados por los viajeros de sucesivas décadas como únicos en el mundo.

SIGLOS
XIII - XVI

De los talleres artesanales controlados por los gremios existentes en la ciudad medieval de Morella surgieron grandes obras de orfebrería, retablos, tallas de madera, etc. a lo largo de los siglos XIII al XVI, repartidas actualmente por medio mundo y algunas de los cuales nos sorprenden ahora en cualquier rincón, iglesia, museo o edificio de los pueblos de la comarca. A lo largo de casi cuatro siglos, los núcleos que dependían de Morella lucharon por independizarse de la metrópoli, por las duras cargas que ésta les imponía y a las cuales no querían verse sometidos.

 

Reyes, papas y santos visitaron nuestros pueblos, que fueron testigos de grandes hechos históricos, como el que sucedió entorno al año 1414, en el cual se reunieron en Morella San Vicente Ferrer, el rey Fernando de Antequera y Benedicto XIII, el papa Luna, intentando con ello solucionar el Cisma que sufría la Iglesia de Occidente.

INDEPENDENCIA
POBLACIONES

El cambio en la estructura legal de los pueblos de Els Ports se hizo efectiva en 1691, cuando la independencia comportó un nuevo impulso a los núcleos, que en siglos posteriores fueron potenciando sus elementos diferenciadores. En cada uno de ellos, ya desde la edad media y poco a poco, se desarrollaron diferentes oficios basados en productos manufacturados: alpargatas principalmente en pueblos como La Mata, Villores, Todolella o Forcall; fajas en Cinctorres y Portell; mantas y otros textiles en Morella, Vilafranca o Herbers, etc., además de oficios como el de carbonero en la población de Vallibona. La peculiaridad de los oficios de Els Ports, así como el porqué de la existencia de ciertos productos residía ya no solo en la proximidad de las materias primas como el cáñamo o los bosques, sino en la especial habilidad de sus gentes para confeccionarlos, esas manos que habían heredado el buen hacer de todos aquellos que luchaban por vivir en este territorio agreste, manos herederas del buen hacer, de los artistas y artesanos, ya desde la prehistoria.

GUERRAS
CARLISTAS

Especialmente cruento fue el siglo XIX, a lo largo del cual la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas tuvieron especial virulencia en Els Ports, siendo una de las primeras zonas en España en las que se proclamó el apoyo a Carlos María Isidro en 1833 y la última en caer a manos de los liberales, capitaneados por Baldomero Espartero. En medio la primera guerra carlista, la figura de Ramón Cabrera, el conocido como “Tigre del Maestrazgo”, cobró protagonismo, seguido de otros guerrilleros de la comarca que han alcanzado la categoría de leyenda: “el Groc” de Forcall, “El Serrador” de Vilafranca, “Pitarch” de Vallibona o “La Cova” de Benassal.

CRISIS
TEXTIL

Fue a lo largo de este siglo cuando surgieron las fábricas de río, que aprovechaban la fuerza hidráulica de los caudalosos ríos para hacer funcionar la maquinaria de fabricación de telas. Especial mención merece la Fábrica Giner de Morella, interesante modelo de colonia industrial, que estuvo en funcionamiento hasta el primer cuarto del siglo XX.

 

A lo largo del XX todas las poblaciones de Els Ports iniciaron su retroceso demográfico, característica que actualmente las identifica: su baja densidad demográfica.

SIGLO
XX

El siglo XX se ha visto afectado por sucesos que han afectado también a todo el territorio nacional. La II República, la dictadura franquista o la posguerra marcaron el final de la primera mitad de siglo. Sí que hay que destacar que esta fue una de las zonas en las que más se combatió el régimen franquista en la posguerra, a través de los maquis, como la Pastora. El final de la dictadura y la llegada de la democracia marcarían la segunda mitad del siglo.

 

La comarca de Els Ports tiene una apasionante historia y continúa siendo una tierra viva. Los visitantes que la recorren, pueden sentir su historia en cada uno de sus rincones.